lunes, 9 de agosto de 2010
La madre influye el la conversión del niño
La mujer de Dios sabe cuidar y educar a sus hijos con el principio básico de la propia sabiduría, es decir: el temor del Señor. Todas sus enseñanzas siempre se dirigen a infundir en el inocente corazón de ellos el temor de Dios. Vea lo que el Espíritu de Dios dice:
“Para entender sabiduría y doctrina, para conocer razones prudentes, para recibir el consejo de prudencia, justicia, juicio y equidad; para dar sagacidad a los simples, y a los jóvenes inteligencia y cordura. Oirá el sabio, y aumentara el saber, y el entendido adquirirá el saber, y el entendimiento adquirirá consejo, para entender proverbio y declaración, palabras de sabios, y sus dichos profundos.”Proverbios 1:2-7.
Mientras la madre moderna que no tiene ningún compromiso con el Señor Jesús esta preocupada en colocar en los mejores colegios, para que ellos tengan la mejor cultura de este mundo, y así asegurarles un futuro prometedor, la madre que es un verdadero instrumento del Espíritu de Dios procura hacer que sus hijos busquen en primer lugar en el reino de Dios y Su Justicia. Ella cuida para que ellos no sean influenciados por programas de televisión, juegos infernales o la Internet (ya que estas es un campo abierto de cosas demoniacas, como lo son el chat, pornografía entre otras cosa mas); que sean temerosos de Dios; y que nunca falten a las reuniones dominicales en la iglesia, ya que es necesario la enseñanza que la maestras realizan, para el fortalecimiento del conocimiento y espiritual del niño. En fin, cuida para que haya una formación genuinamente cristiana en el carácter de sus hijos.
El Espíritu de Dios llama virtuosa a este tipo de mujer; y así comenta a su respeto:
“Fuerza y honor son su vestidura;
Y se ríe de lo por venir.
Abre su boca con sabiduría,
Y la ley de clemencia está en su lengua.
Considera los caminos de su casa,
Y no come el pan de balde.
Se levantan sus hijos y la llaman bien aventurada;
Y su marido también la alaba:
Muchas mujeres hicieron el bien;
Mas tú sobrepasas a todas.
Engañosa es la gracia, y vana la hermosura;
La mujer que teme a Jehová, ésa será alabada.” Proverbios 31:25-30.
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